La Ciudad de México es, antes que cualquier otra cosa, una ciudad que come. Y como toda ciudad que come, depende de territorios, de manos y de saberes que pocas veces aparecen en los titulares. En el poniente de la capital —en alcaldías como Cuajimalpa de Morelos, Álvaro Obregón y La Magdalena Contreras— existen productoras y productores que sostienen sistemas alimentarios locales con una lógica completamente distinta a la del mercado agroindustrial. Conocerlos es el primer paso para comprender qué significa, en la práctica, una ciudad en transición.
El proyecto Productores del Poniente de la CDMX, impulsado desde el Laboratorio de Ciudades en Transición (LabCit) de la UAM Cuajimalpa, parte de una premisa sencilla pero políticamente cargada: las personas que producen alimentos en los márgenes de la megalópolis no son un vestigio del pasado, sino actores estratégicos del presente y del futuro urbano. No son la ciudad que fue, sino la ciudad que podría ser.
El territorio que produce
El área rural de la Ciudad de México comprende casi 87,000 hectáreas, equivalentes al 60% de la superficie total de la entidad. En esa franja conviven 69 pueblos originarios, ejidos y comunidades agrarias que desde hace siglos practican actividades agropecuarias, forestales y de manejo del ecosistema. En las alcaldías del poniente, el paisaje combina barrancas, bosques de oyamel, suelos de conservación y parcelas de entre una y tres hectáreas donde se cultiva maíz, avena, chícharo, hortalizas y árboles frutales.
Fuente: BM Editores, 2022. ‘El desarrollo agropecuario y rural en la Ciudad de México’. bmeditores.mx
Según el Censo Agropecuario 2022 del INEGI, en la CDMX existían 13,263 unidades de producción agropecuaria y forestal, de las cuales 11,410 se encontraban activas, con una superficie agrícola de más de 17,000 hectáreas. El 92.7% corresponde a tierras de temporal. Esta cifra, lejos de ser marginal, habla de una actividad productiva viva, aunque históricamente invisible para las políticas urbanas.
Fuente: INEGI. Censo Agropecuario 2022. Cuadro 3.17.
Producir en los márgenes de la megalópolis
Lo que hace singular a los productores del poniente no es solo lo que siembran, sino el contexto en que lo hacen. Son personas que producen alimentos en suelo de conservación sometido a una presión inmobiliaria constante; que compiten con la especulación del suelo urbano; que enfrentan la falta de políticas públicas diseñadas específicamente para la agricultura periurbana. El sector agropecuario de la CDMX ha enfrentado transformaciones profundas derivadas del proceso continuo de urbanización, la globalización y los cambios demográficos, tensiones que se expresan con particular intensidad en el poniente, donde el avance de desarrollos inmobiliarios colinda directamente con zonas de cultivo.
Fuente: Revistas Chapingo / Textual, 2025. Análisis del sector agropecuario CDMX. doi:10.5154/r.textual.2025.08.004
Ante este panorama, el trabajo de LabCit propone algo distinto a la mera documentación: se trata de acompañar a las comunidades de productores en la construcción de sus propios instrumentos de visibilización —mapas, bazares, redes de intercambio— como formas concretas de resistencia y de transición.
Sujetos de transición, no objetos de política
El concepto de ‘transición’ que orienta el trabajo de LabCit no es solo tecnológico ni energético: es también social, alimentario y territorial. Hablar de ciudades en transición implica reconocer que los sistemas alimentarios locales son parte de esa transición, y que los productores y productoras del poniente —con sus semillas, sus parcelas y sus saberes— son protagonistas de ese proceso, no beneficiarios pasivos.
En los próximos meses, este espacio irá documentando ese trabajo: las voces de quienes producen, los territorios que habitan y las preguntas que abren sobre el futuro de la ciudad.



