La Ciudad de México presentó a principios de 2025 su nuevo Programa de Acción Climática 2025–2030 (PACCM), el instrumento de política pública que orientará las acciones de reducción de emisiones y adaptación climática de la capital durante el próximo lustro. Es un documento ambicioso, con metas concretas y ocho líneas estratégicas que van desde la movilidad hasta la revegetación urbana. Y es también un documento que merece ser leído críticamente, especialmente desde los territorios que más directamente vivirán sus efectos.
Fuente: Gobierno CDMX / SEDEMA. ‘Avanza Ciudad de México hacia una nueva política climática 2025-2030’. sedema.cdmx.gob.mx
Lo que el PACCM propone
El nuevo programa de acción climática de la CDMX plantea una meta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de hasta el 43% para 2050, respecto a los niveles de 2016, en un escenario alineado con el Acuerdo de París. Para lograrlo, articula ocho líneas estratégicas: movilidad integrada y sustentable, ciudad solar, basura cero, manejo sustentable del agua, revegetación del campo y la ciudad, resiliencia urbana, calidad del aire y cultura climática.
Tres ejes transversales atraviesan todas las líneas: inclusión y derechos humanos, equidad de género y sistema de cuidados, y transición justa con empleos verdes. El programa contempla también un acompañamiento a las 16 alcaldías para el desarrollo de sus propios Programas de Acción Climática Local (PACAL).
Fuente: SEDEMA / Jefatura de Gobierno CDMX. ‘Programa de Acción Climática de la CDMX 2025-2030’. jefaturadegobierno.cdmx.gob.mx
Los territorios periurbanos: ¿presentes o ausentes?
Una lectura del PACCM desde el trabajo de LabCit plantea algunas preguntas incómodas. Las líneas estratégicas del programa están fundamentalmente pensadas para la ciudad densa: para el sistema de transporte público, para los edificios, para los residuos urbanos. Los territorios periurbanos —donde se ubican los productores del poniente, los suelos de conservación, las barrancas y los ejidos— aparecen principalmente como receptores de acciones de conservación y revegetación, pero raramente como sujetos activos de la política climática.
Esto es significativo porque, en términos de potencial de captura de carbono, de regulación hídrica y de servicios ecosistémicos, los territorios periurbanos de la CDMX son probablemente los activos climáticos más importantes que tiene la ciudad. Protegerlos y potenciarlos requiere políticas específicas que van más allá de los operativos contra la tala ilegal: requieren apoyos directos a los productores, reconocimiento de sus prácticas de manejo sustentable y mecanismos de gobernanza territorial que los incluyan en la toma de decisiones.
Fuente: SEDEMA. ‘Ciudad de México anuncia Plan Ambiental con 10 ejes estratégicos’. sedema.cdmx.gob.mx
El papel de los productores en la agenda climática
Los productores y productoras del poniente que acompañamos desde LabCit no se piensan a sí mismos como actores climáticos. Siembran, cosechan, cuidan el bosque, mantienen las barrancas, porque ese es su modo de vida y su medio de subsistencia. Pero al hacerlo, están prestando servicios ambientales a toda la ciudad: regulando el ciclo del agua, fijando carbono, conservando biodiversidad.
Una política climática urbana que no los reconozca como aliados estratégicos no solo es incompleta: también es injusta. Porque pide a estas comunidades que soporten la presión de la urbanización, que protejan el suelo de conservación y que contribuyan a las metas de la ciudad, sin recibir a cambio los recursos, el reconocimiento y la seguridad territorial que necesitan para seguir haciéndolo.
Esa es una de las conversaciones que LabCit quiere contribuir a abrir: entre las comunidades de productores y las instituciones de la ciudad, entre la política climática y la política territorial, entre los números de las emisiones y las personas que habitan los territorios que las absorben.


